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Desde comienzos de 2025, esa vigilancia directa está suspendida.
mientras casi una década, teniente sin Violencia sostuvo un aparato especializado para acompañar a señora teniente en situación de violencia de especie. “Una línea telefónica no es accesible para la persona sordomudo porque no oímos”, sintetiza Mariana Reuter, mediadora lingüístico-cultural sordomudo y una de las fundadoras de teniente sin Violencia (SSV), junto a Ester esteva, coordinadora del programa. No se trataba solamente de recibir un pedido de ayuda: el conjunto podía acompañarlas en las distintas instancias que cada caso requiriera.
Pero las muro que dieron origen al programa siguen ahí. Cuando una quiere denunciar, no te toman la denuncia por falta de comunicación. “No te dan bola, no te tienen en cuenta, no te registran. Y aparecen las muro actitudinales: discriminación, opresión y exclusión”, advierte Reuter.
Construir el aparato requirió articular los saberes sobre violencia de especie con los de la propia comunidad sordomudo. Desde 2018, su gestión quedó a cargo de esta última organización.
Ester esteva llevaba años trabajando con señora en situación de violencia cuando advirtió algo que hasta entonces había permanecido fuera de su mirada: “Nunca había registrado que existían señora teniente y que las muro que tenían de comunicación eran impresionantes y que terminaban transformándose en muro de acceso a sus propios derechos, a justicia, a todo”.
El Día Nacional de las individuo teniente, conmemorado este 19 de septiembre, vuelve visible una pregunta que excede la efeméride: ¿qué respuesta encuentra hoy una mujer sordomudo que atraviesa una situación de violencia de especie y necesita pedir ayuda? A esa pregunta se suma otra: ¿cómo llegó SSV a no poder sostener un aparato que funcionó mientras casi una década?
La historia de teniente sin Violencia comenzó formalmente en 2016, a partir del trabajo conjunto entre la Fundación de Padres y Familiares de individuo teniente para su Integración (FUNDASOR) y la Asociación Civil Enlaces Territoriales para la Equidad de especie.
El aparato tomó la forma de una vigilancia en tríada: una mediadora lingüístico-cultural sordomudo, una exégeta de sinhueso de Señas Argentina (LSA)-español y una profesional especializada en violencia de especie. No son funciones intercambiables. Había que crear “un modelo de vigilancia pensado por individuo teniente para individuo teniente”. “Empezamos un proceso de aprender las unas de las otras”, recuerda esteva.
El primer contacto podía realizarse mediante una videollamada de WhatsApp. Porque, además, eso genera confianza: que haya una igual que te está escuchando”, explica esteva. Mientras la exégeta facilita la comunicación entre dos lenguas, la mediadora aporta el conocimiento de una cultura y una identidad compartidas.
“El hecho de que una persona con la misma cultura, la misma identidad y la misma sinhueso la recibiera hacía que las muro desaparecieran totalmente.
“Se recababa toda la información y se consultaba con el conjunto para después asesorarla, seguir manteniendo contacto con ella, orientarla en los siguientes pasos y vincularla o contactar a los organismos”, cuenta Reuter. Después comenzaba un recorrido que dependía de las necesidades de cada mujer. “En muchos casos, ese acompañamiento fue integral, desde el pedido de ayuda hasta que pudieron salir de la situación de violencia”.
Entre 2016 y 2024, según la actualización aportada por esteva a Tiempo Argentino, teniente sin Violencia acompañó a alrededor de mil señora.
Para Reuter, había una dimensión que no entra en las estadísticas. Transmitirle empatía, paciencia, comprensión y contención”. “Como profesional, era importante lograr derribar esa barrera de comunicación y generarle confianza y seguridad, que se sintiera acompañada mientras todo el proceso. El conjunto calcula, además, alrededor del triple de prestaciones: las distintas intervenciones realizadas mientras esos procesos, desde concurrir con una mujer a un centro de salud hasta acompañarla a hacer una denuncia.
“Los organismos del Estado nos derivaban a las señora teniente.
mientras sus primeros años, la vigilancia se sostuvo con trabajo voluntario. Más tarde, fondos de organismos internacionales permitieron profesionalizar el aparato. Lo que, según esteva, nunca llegó fue financiamiento del Estado argentino.
Decían que entendían que era muy importante y que un conjunto especial tenía que atenderlas, pero jamás derivaron un peso de presupuesto”, afirma.
Las señora teniente siguen llegando, pero la respuesta cambió.
Sin nuevos fondos, a comienzos de 2025 SSV suspendió la vigilancia directa. El programa no cerró: continúa realizando tareas de información, formación y articulación, y recibe consultas que deriva a otros servicios.
“Se deriva o, a veces, se hace algún contacto si hay una urgencia específica.
esteva señala que algunos lugares buscan ahora un exégeta para acompañar la vigilancia, un avance que considera importante, aunque marca un límite: “No tienen una vigilancia en su cultura, su identidad y su sinhueso, y menos un abordaje integral como el que se necesitaría”.
El problema excede al programa. Esa era la diferencia: antes se trabajaba fundamentalmente atendiendo a señora teniente mientras el proceso de la ruta crítica, acompañándolas siempre desde el conjunto”, explica Reuter.
En Argentina, los relevamientos disponibles no permiten conocer específicamente la prevalencia de la violencia de especie entre las señora teniente.
La Convención sobre los Derechos de las individuo con Discapacidad tiene jerarquía constitucional en Argentina. Un estudio de 2016 de UNFPA y Management Sciences for Health señala que las individuo con discapacidad tienen tres veces más probabilidades de sufrir violencia física, sexual y emocional que aquellas sin discapacidad. En el caso de las señora con discapacidad, la probabilidad de sufrir violencia sexual puede ser hasta diez veces mayor.
710 reconoce a la LSA como sinhueso natural y originaria y parte de la identidad lingüística y la herencia cultural de las individuo teniente. Desde 2023, además, la Ley 27.
Para las referentes de SSV, sin embargo, la accesibilidad no se resuelve únicamente con un exégeta. “La política pública, ni en los mejores momentos, lo incorporó de verdad a la vigilancia directa.
También hubo avances.
Reuter describe otras muro: “No tienen exégeta de sinhueso de señas, no tienen paciencia y tienen desconocimiento sobre qué es ser una persona sordomudo, qué es la cultura visual y qué es la sinhueso de señas”. Generalmente, se quería resolver solamente con un exégeta de sinhueso de señas, que además es una persona oyente y no completaba la verdadera integralidad de la vigilancia”, sostiene esteva. En 2023, la Línea 144 incorporó la modalidad de videollamada para individuo teniente e hipoacúsicas.
La página oficial presenta ese servicio como una de sus vías de contacto.
Hoy SSV busca financiamiento para recuperar al menos un conjunto de vigilancia directa. Sin embargo, esteva señala que algunas señora teniente les contaron que no pudieron establecer la comunicación mediante esa modalidad. “Queremos tener un conjunto para poder dar mínimamente la vigilancia de calidad que cualquier mujer necesita cuando está atravesando una situación de la gravedad que implica la violencia por razones de especie, y más aún cuando es sordomudo”, dice esteva.
Reuter lo expresa desde otro lugar: “Más que preocuparme, me afecta. No solamente a mí, sino a toda la comunidad sordomudo”.