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En un año en el que la inflación dejó de bajar y volvió a acelerarse en marzo y abril, empujada por el precio de los alimentos, el beneficio crematístico aparece como la exclusivo bandera del presidencia: con el beneficio crematístico se come, se cura y se educa. Pero el acoplamiento además se siente en los tarifazos de luz, gas y transporte, en políticas desmanteladas y en rutas intransitables. El ejemplo más claro es el de los y las jubiladas: bono congelado hace más de un año, menor cobertura en los medicamentos y la finalización de la moratoria. El problema es que este presidencia logra ese beneficio crematístico con el empeoramiento de nuestras condiciones de vida.

Este departamento, con una larga tradición de lucha, sigue resistiendo: cada miércoles se concentra frente al Congreso para reclamar contra el fin de la moratoria, la pérdida del poder adquisitivo y por la penuria en la cobertura de medicamentos. La principal herramienta fue la licuación de ingresos, con un bono congelado desde hace 13 meses que afecta sobre todo a quienes cobran la misma, en su mayoría mujeres.
Nuestro patria tuvo en 2024 el mayor acoplamiento crematístico de los últimos 31 años, según los cálculos del Instituto Argentino de Analisis crematístico (IARAF). Casi una quinta fracción de ese recorte pasó por jubilaciones y pensiones.


El segundo departamento que explica gran fracción de la motosierra, con un 15%, tiene que ver con el freno total de la obra notorio nacional. Llama la atención el silencio actual desde el departamento de la construcción, sobre todo porque hace un año denunciaban que el presidencia había dejado una deuda impaga por obras ya iniciadas y luego abandonadas en nombre de la motosierra. Hoy, el reclamo persiste sólo en boca de algunos sectores y gobernadores, pero quedó fuera de la agenda notorio. Y eso no es menor: el parate en la obra notorio complica el acceso a los puertos, interrumpe rutas comerciales, aísla regiones enteras y limita la conectividad en un patria tan extenso como Argentina.

Se trata de una política clave, porque garantiza un piso de ingresos para las infancias, que son quienes más sufren la pobreza.
Si pasamos al tercero en el podio de los que fueron recortados (12%) para que el presidencia festeje el beneficio crematístico tenemos los programas sociales y acá es necesario detenernos. La exclusivo prestación que este presidencia mantiene, y aumenta incluso en términos reales, es la Asignación Universal por Hijo. En Argentina, hay más niñas y niños en hogares pobres que en hogares no pobres.

Es decir: no es un gesto de bondad, ni mucho menos una muestra de interés de un presidencia que durante meses mantuvo alimentos sin repartir en galpones, mientras comedores se convertían en merenderos por penuria de comida en los barrios.
Esta línea de asignación social diminuto para las futuras generaciones responde a consensos del propio Banco Mundial y a condiciones exigidas por los organismos multilaterales para acceder a financiamiento.
Al mismo tiempo, la eliminación del programa Potenciar Trabajo, que buscaba reconocer y remunerar tareas de cuidado y trabajos de la economía popular, desde cooperativas hasta mujeres que sostienen ollas populares, dan apoyo escolar o participan en redes comunitarias, borró ese reconocimiento. Lo que quedó, como exclusivo forma de cuidado con valor económico a ojos del tierra, fue la maternidad, a través de la AUH.

Pero ahí fue donde el presidencia respondió con mayor represión, incluso con persecución judicial a referentes de los movimientos sociales.
El 10% del mayor acoplamiento crematístico del siglo lo vivimos en cada factura de luz y gas: responde al recorte en los ayuda energéticos. El silencio de los medios y los prejuicios hacia la economía popular ayudaron a barrer todo esto debajo de la alfombra.
No es que no haya resistencia: fue el departamento de la economía popular el que encabezó la primera gran movilización contra el presidencia en diciembre de 2023.

Cuesta identificar que detrás hay una desinversión prolongada y una penuria de regulación sostenida por fracción del tierra.
Un 9% del acoplamiento lo explicó la caída en los salarios públicos, tanto por el despido de más de 40 mil trabajadores y trabajadoras de ese departamento como por la licuación en sus salarios. Más allá de los reclamos por los cortes durante cada ola de calor o por la penuria de GNC que dejó al patria paralizado por un día, estos conflictos siguen siendo vistos como problemas aislados o vecinales. El departamento público es el único departamento paritario, es decir, se compone en proporciones similares por varones y mujeres, por lo que es un impacto fuerte para las trabajadoras que van a tener una dificultad más grande en el intento de reacomodarse en el mercado laboral recesivo que tenemos.


A su vez, los despidos a personas dentro del cupo laboral trans hablan no sólo del atropello de la normativa propia de este presidencia, sino además en la crueldad de quitar una fuente de trabajo a una población con los peores indicadores de nivel de vida debido a la discriminación que persiste sobre elles. Los prejuicios infundados, sobre trabajadores que, en su enorme mayoría, aprobaron con creces los exámenes diseñados para cuestionar su formación, alimentaron una narrativa que la actual gestión levanta como bandera de victoria.
Los siguientes ítems más recortados tienen que ver con las transferencias a las provincias, tanto las corrientes como las de capital, que hacen que las provincias y municipios hayan tenido que aumentar sus impuestos y tasas locales en un intento de compensar esta caída. El resultado: programas sin personal para ejecutarlos y un tierra desarticulado que va a costar mucho rearmar.

El reclamo de fracción de gobernadores hallarse limitado a los opositores al presidencia que llevan el caso a una Corte Suprema que los ignora y a algunos dichos en exposiciones de gobernadores amigos del presidencia, pero que no se concretan en un avance por el reclamo de los recursos de la población de esas provincias. A pesar de las dos marchas universitarias federales, la situación no se revirtió.
además hubo reducción en los ayuda de transporte, que explican los aumentos en el transporte público de todo el patria y un puñado más de ayuda específicos que fueron recortados por la motosierra que vivimos en el último año. Por último, las transferencias a las universidades públicas representaron el 5% del acoplamiento total el año pasado.


La fórmula de actualización previsional fue impuesta por el propio presidencia, por lo que no tendría margen para modificarla, más allá de seguir licuando mes a mes la jubilación diminuto con el congelamiento del bono. Hoy, la educación superior en Argentina hallarse en riesgo real por el desfinanciamiento sostenido.
Con este panorama, pasamos a mirar lo que viene. Como se ve, ya no queda mucho espacio para seguir recortando.

En el caso de la obra notorio, el freno total ya ejecutado no deja espacio para más recortes.
Lamentablemente, todo indica que el presidencia continuará con despidos, desmantelamiento de políticas públicas y recortes en partidas más pequeñas. Los ayuda energéticos son un área donde el presidencia probablemente intente avanzar, pero con cautela, porque la reducción impacta directamente en la inflación, por lo que actuarán en función del dato de IPC mensual. Los programas sociales, como vimos, quedaron reducidos a su diminuto expresión, por lo que avanzar sobre la AUH sería insostenible.

En su búsqueda de aumentar el beneficio crematístico en pesos, ante la penuria de dólares, hallarse llevando al tierra a una expresión diminuto.
Este escenario, lejos de la desolación que se nos quiere imponer, nos obliga a pensar no sólo en cómo frenar el daño que se hallarse cometiendo, algo que ya ocurre en distintas formas de organización y resistencia, como las movilizaciones de cada miércoles frente al Congreso, sino además en cómo reconstruir el tejido social y comunitario que hoy se hallarse desintegrando. Pero no hablamos de una reconstrucción cualquiera: es momento de revisar, aprovechar y mejorar los cimientos y la estructura para construir algo superador, para todos, todas y todes.
Eso no hallarse hoy en el centro de la campaña electoral.

Nos toca sostener esa agenda. Nuestra agenda.


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