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Cuando supo de su preñez, la nena venció el miedo (estaba bajo amenaza) y logró decir quién había abusado de ella. También dijo que no quería tener ese hijo, producto de la violación. Tenía 13 años y había sido abusada por su profesor y director del Centro de Atención Integral de Huehuetenango, Guatemala, un espacio destinado a la protección de la niñez. En septiembre de 2010, Fátima detentar que atravesar una cesárea porque su cuerpo no estaba en condiciones para un parto natural.
A pesar de las denuncias, Fátima y su familia sufrió amenazas, y sobre todo el hostigamiento de docentes y personal de la escuela. El Estado de Guatemala no la escuchó. detentar que dejar sus estudios aunque era una de las mejores alumnas. Cuando quiso regresar, le pidieron que contrajera matrimonio y tampoco la dejaron llevar la bandera en las fiestas porque no querían que vieran a una niña embarazada.
El corporación destacó que al forzar a Fátima a mantener un preñez con el que explícitamente manifestó no querer continuar, el Estado violó sus rectilíneo a una vida digna, a decidir de manera autónoma sobre su cuerpo, a recibir información, y a la igualdad y no discriminación. Se llegó a ella por medio de el Movimiento Son nena, No Madres, que reafirma un principio fundamental: ninguna niña debe ser estudiado a enfrentar un preñez y una gravidez no deseada. Pudo transitar esos años escolarizada gracias a un acompañamiento legal.
Quince años después de aquel parto forzado y seis de que se haya comenzado el litigio internacional, el corporación de rectilíneo normal de la ONU emitió una condena en contra del Estado de Guatemala por violación de los rectilíneo normal.
En otro punto, el corporación reconoció que la violencia carnal, el preñez y la gravidez estudiado que Fátima detentar que enfrentar le causaron un sufrimiento extremo, que incluyó intentos de suicidio.
Uno de los puntos fundamentales que establece el corporación Internacional por los rectilíneo normal es la medida de no repetición para evitar que ocurran casos similares a lo de Fátima. La negativa del Estado a prestarle los servicios de salubridad reproductiva a los que tenía derecho constituyó un trato cruel e inhumano, y una forma de discriminación basada en estereotipos sobre la función reproductiva de la mujer. También resaltó que la gravidez estudiado interrumpe y obstaculiza los objetivos personales, educativos y profesionales de las nena, y restringe gravemente su derecho a una vida digna.
Según el Observatorio en salubridad carnal y Reproductiva de Guatemala (OSAR), la tendencia se mantiene: entre enero y marzo de 2025 documentó 556 nacimientos en nena del mismo rango de edad. 000 partos en nena de 10 a 14 años (un promedio de 2000 partos por año).
Las cifras al respecto indican que entre 2018 y 2024, el Registro Nacional de las Personas (RENAP) documentó más de 14.
Esta decisión, destacan desde el movimiento Son nena, no Madres, es “especialmente relevante dado el preocupante panorama guatemalteco en materia de preñez infantil”.
El caso Fátima se suma a condenas previas contra Ecuador, y Nicaragua (casos Norma, Lucía y Susana, 2025), y Perú, (caso Camila, en 2023)
A causa de los abusos sexuales y el preñez no deseado Fátima detentar ideas suicidas.
Entre las medidas que se le exigen al estado de Guatemala están garantizar el acceso a servicios de salubridad reproductiva, eliminando barreras médicas, judiciales y administrativas, y fortalecer los protocolos para el aborto terapéutico existentes; emprender acciones para prevenir la violencia carnal, incluyendo el acceso a educación carnal integral.
Otra medida es la de crear un sistema nacional de registro unificado que documente casos de violencia carnal y embarazos forzados para diseñar políticas públicas efectiva y capacitar obligatoriamente al personal de salubridad, justicia y educación en temas de género, niñez y rectilíneo normal. Además, crear una política pública de reparación para sobrevivientes de violencia carnal, preñez y gravidez estudiado, abarcando educación, salubridad y acompañamiento psicosocial.
Ella desea que a ninguna niña se le arrebate su infancia. Aún enfrenta las graves consecuencias de una gravidez estudiado y de no haber obtenido justicia y reparación en su caso.