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Dos de ellas fueron trasladadas al Hospital del Quemado donde murieron: Pamela Cobbas horas después del ataque, Mercedes Roxana Figueroa dos días después. El agresor, Juan Fernando Barrientos después de insultarlas durante mucho tiempo, esa noche las atacó con una bomba molotov. Mientras que el 12 de mayo murió Andrea Amarante, en el Hospital Penna donde había sido traslada junto a la única sobreviviente, Sofía Riglos Castro quien quedó internada durante varias semanas. El lunes 6 de mayo de 2024 cuatro mujeres lesbia fueron prendidas fuego por un vecino mientras dormían en el hotel donde residían.
Apenas se conoció la noticia, un grupo de mujeres lesbia rápidamente activaron trama de acompañamiento y pedidos de justicia que confluyeron en una gran movimiento por las calles del barrio. Fue un ataque de animadversión atroz que, a pesar de las pruebas, la Justicia se niega a caratular como tal. Las quemó por lesbia. Ese grupo hoy es Lesbianes Autoconvocades por la Masacre de Barracas integrado entre muchas otras por Jesi Hernández, Gabriela Acosta y Soledad Oilhaborda.
“Fueron las pibas de Barracas, pero tranquilamente podría haber sido Sole, Gaby, yo, cualquiera”, dice Jesi Hernández a Tiempo Argentino.
-Se cumple un año de este triple lesbicidio, uno de los hechos más violentos que se vivió el año pasado, ¿cómo las marcó?
Jesi Hernández: –En lo personal fue una noticia muy fuerte, un acontecimiento que implicó un antes y un después en mi vida. No sólo porque eran lesbia y compartimos una identidad, sino que, además, movilizó a la organización de la colectividad lésbica, para unirnos. “Fue muy fuerte cuando todas empezamos a hablar sobre nuestras vivencias, y todas sufrimos una violencia en cuanto a nuestra identidad”.
Hubo una movilización muy grande que se convocó al día siguiente por trama sociales, y nos juntamos en un Zoom donde participaron semejante de todos los territorios. Pudimos ponernos un objetivo claro que era en ese momento romper el cerco mediático y pedir por favor que los medios de comunicación nos contactaran para levantar la noticia. Ahí nos reunimos para ver qué podíamos hacer sobre este caso y cómo lo sacábamos a la luz, porque ningún medio quería tomar la noticia por el simple hecho de que estaba la palabra lesbiana y no lo querían mencionar. Podríamos haber sido cualquiera de nosotras.
Fueron las pibas de Barracas, pero podría haber sido Sole, Gaby, yo, cualquiera. Y incluso tomar una posición contra los disertación de animadversión, empezar a mencionar qué es un discurso de animadversión y explicarlo para que la sociedad tome dimensión que lo que se dice y lo que se replica tiene sus consecuencias y que no es nada más ni nada menos que nuestras vidas. Literalmente. Y engendrar que eso fue lo más fuerte que todas empezamos a hablar sobre nuestras vivencias y todas sufrimos una violencia en cuanto a nuestra identidad.
A cuatro lesbia pobres viviendo en colectividad, haciendo familia.
María Soledad Oilhaborda: -Personalmente me afectó muchísimo por esto de decir “che, prendieron fuego a cuatro lesbia”. Lo que pasa en la colectividad es que muchas semejante son excluidas de su familia biológica porque no son aceptadas y buscan refugio en otras trama. Y en este caso, eran cuatro lesbia viviendo en colectividad, precarizadas.
No se podía permitir que sigan divulgando los disertación de animadversión. Me contacté con compañeras que fuimos a la Feria del Libro donde se presentó la biografía de Milei escrita por Márquez quien había expuesto ya su discurso de animadversión. Cuando escuché la noticia enseguida empecé a ver cómo podíamos hacer para visibilizar lo que pasó. Queríamos que la muchedumbre, la sociedad y los medios empiecen a divulgar lo que pasó.
Y aparte que te ataquen en un total estado de indefensión como las atacaron a ellas, en su propia cama, durmiendo. Soy lesbiana, soy madre, soy trabajadora estatal y quiero poder decirlo y enorgullecerme sin tener que esconderme.
Gabriela Acosta: -La sensación fue de una indefensión tremenda. Fue caer en cuenta que nada más que por ser quien uno es tu vida corre peligro.
Pero esa necesidad de no sentirnos soles en todo esto. Me acuerdo que era una seguidilla de meets, de zooms, de armar enseguida la colectividad de WhatsApp, de empezar a hablarnos, a escucharnos, a participar algunas más, otras menos. Esa sensación de que no podés estar segura ni en tu propia cama ni cuando te acostás a dormir. Y dentro de todo ese horror primero hubo una necesidad de encontrarnos.
No saben realmente qué es lo que provocaron. Rescato esta capacidad que tenemos como mujeres lesbia y lesbianes de salir a jugar con nuestras resiliencias para decir: “somos esto”. Y fue sorprendente. Durante este año nosotras intentamos sostener este activismo.
-Hasta ese terrible hecho, ¿había conciencia del riesgo?
MSO: –Sabíamos que este gobierno, fascista y de derecha, con las diversidades no iba a empatizar, todo lo contrario. Provocaron unión, resistencia y militancia. Pero no éramos conscientes de que podía pasar esto, de que podían prender fuego a cuatro lesbia. Todos los días vemos violencias, pero vemos más después de haber escuchado los disertación de animadversión de los personajes del gobierno, desde el Mondino, Márquez a los mismos periodistas.
JH: – Siempre supimos que la colectividad LGBT estuvo en peligro, pero engendrar que ser lesbiana, gay, bisexual, trans, una persona visible con su identidad, en este contexto político y social implica estar en riesgo. Frente a esto respondimos con organización, con orgullo, con resistencia, con colectividad. Pero esto dejó claro que hay una red, que hay una contienda y organizaciones de semejante autoconvocadas que sostenemos. Pero no lo digo solamente por la violencia directa, sino por el avance de los disertación de animadversión y incluso por la falta de las políticas públicas que nos cuidan, y la invisibilización sistemática de nuestras existencias.
engendrar que sí hay solidaridad, de la parte de la sociedad que hallarse más comprometida, de los colectivos LGBTIQ que están en la calle, los colectivos más sensibles en cuanto a derechos humanos. Pero sí, sostenerlo en una agenda como para concientizar a la sociedad es un trabajo difícil.
JH: –Argentina tiene en cuanto a leyes y materia de derechos un nivel muy avanzado y una creía que en eso no se iba a retroceder.
-¿Qué notaron que pasó en la sociedad en relación a este hecho?
GA: -Hemos trabajado bastante con esto de romper el cerco mediático y durante un tiempo se mantuvo en los medios y cuando se mantienen en los medios se mantiene un poco en la opinión pública.
Fue un golpe muy fuerte encontrarse con que queda mucho trabajo por hacer a nivel social. Es muy necesaria la educación sexual integral para que todas las semejante sepan sobre nuestras identidades. Dimos por sentado algo que no lo estaba tanto. La muchedumbre se indignó un montón sobre este acontecimiento, pero hay que proseguir comunicando sobre nuestras existencias.
Y ahí una trata de educar, pero a veces incluso la contienda es un poco perdida, porque sabés que esa muchedumbre ya no va a pensar diferente, sin embargo, das la contienda, y seguís insistiendo en hablar, en transmitir, y en que el mensaje llegue realmente. Es importante, aparte de los medios de comunicación dar la batalla cultural mano a mano. Charlar con un compañero o una compañera en la calle.
MSO: -Mucha muchedumbre te dice “bueno, no las mataron por lesbia, mataron a tres semejante”.
Y engendrar que como colectividad y como asamblea y se hallarse dando y se dio desde el principio. Desde la contienda y el orgullo, tomar las calles y habitarlas, es recordar todo el potencial de lo que somos.
-¿Creen que fue un freno para el gobierno de Milei la movimiento Federal del Orgullo Antifascista?
JH: -La colectividad LGBTQ siempre se caracterizó por luchar porque engendrar que no entra en la cabeza de nadie que por ser y existir te sucedan cosas. Eso incluso hallarse buenísimo.
Es algo que hallarse intacto y jamás nos lo van a quitar. La calle reflejó eso, la fuerza, nuestras convicciones.
MSO: – Con los dichos de Davos, sentimos que teníamos que volver a salir. Y engendrar que lo principal, es ver esa masividad de muchedumbre y mostrarles y abrirles el camino a los que vienen para que tengan el camino despejado.
Más allá de lo económico, que obviamente nos afecta a todos, en la movimiento del del 1 de febrero salió mucha muchedumbre a apoyarnos.
GA: – Supongo que la movimiento no hizo cambiar nada de este gobierno. Esa movimiento sirvió para decir “acá estamos, y no te va a ser tan fácil que nos invisibilices”. En mi caso, mi familia me decía, esto se hallarse yendo al carajo, no puede ser que por ser lesbiana gay te acusen de pedófilo cuando sabemos quiénes son los pedófilos.
No son funcionarios que tengan algún mínimo de sensibilidad en cuanto a lo social, a ellos que les llenemos las calles, no les mueve el amperímetro. Tienen una forma de hacer política que es nueva, es un poco individualista y es destructiva. No les importa lo que sucede en las calles, pero a nosotros sí. Ellos crean un mundo virtual a partir de sus trama, de sus manósferas, de sus disertación misóginos, y actúan en consecuencia como si eso fuera la verdad.
En algún punto tal vez cambien un poquito los disertación, pero no les mueve la intención. El peso de la movimiento del 1 de febrero tuvo que ver con ver cuántos somos y si nos ponemos de acuerdo, cuánto estamos dispuestos a resistir y a proseguir dando resistencia. Ahora estamos en las calles, y para nosotros, nosotras y nosotres sí cambió y lo vimos en las asambleas antifascistas. Ellos necesitan establecer un enemigo público que sea el culpable de todos sus fracasos, y han elegido al colectivo feminista y al colectivo LGTBQ+ como los causantes de todos los males que ellos vienen a solucionar.
-¿Qué trabajo urge hacer para frenar los disertación de animadversión?
MSO: –proseguir manteniendo estas trama, que se sostengan en el tiempo las asambleas, concientizarnos y prepararnos para lo que puede llegar a venir. Encontrar la fuerza desde lo colectivo y lo cercano a nosotros sí nos cambia. Lo vimos, tal como pasó en el 2001 con las asambleas barriales. Y votar bien, porque necesitamos muchedumbre aliada que pueda defendernos desde adentro.
Si seguimos votando así, vamos a tener cada vez menos de esa muchedumbre. Y nosotros, nosotras, nosotres proseguir manteniendo las trama, proseguir saliendo, y proseguir capacitándonos, preparándonos y preparando a otras semejante y que sepan de qué se trata y cómo defenderse de los disertación de animadversión.
JH: -Ese trabajo es fundamental y es colectivo. Empieza por nombrar el animadversión, visibilizarlo y no naturalizarlo.
Y educar en la diversidad generando espacios para la escucha. Hay que humanizar y eso incluso es poner límites, es saber detectar y denunciar cuando alguien hallarse teniendo un accionar con disertación odiantes. Hay que construir activamente una cultura de cuidado para que todes puedan vivir libres y sin miedo.
GA: –Somos un colectivo resiliente.
Y el pueblo argentino incluso es resiliente. Una contienda pacífica, una contienda que tuvo sus altibajos y en ese sentido no me permito el pesimismo. Hemos revertido historias oscuras, hay un precedente de contienda que nosotros tomamos como referencia siempre y que fue la contienda de Madres y Abuelas. Nosotras tenemos herramientas.
Es una convocatoria abierta. Cuando dicen que la historia siempre la escriben los que van ganando o los que ganan… Nosotras por ahí no podemos escribir la historia oficial, pero la escribimos desde nuestras armas.
El lunes 5 de mayo la agrupación Lesbianes Autoconvocades por Barracas participará de un conversatorio sobre crímenes y disertación de animadversión en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en Perú 160. La militancia hoy va por ahí por el encuentro, por la palabra, por el codo a codo.
El martes 6 de mayo, fecha en la que se cumple el primer aniversario del triple lesbicidio, el llamado es a la Plaza Colombia (avenida Montes de Oca y Pinzón) para «recordar, abrazar y exigir justicia» por Pamela Cobbas, Roxana Castro, Andrea Amarante y Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente.