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Lavar, planchar, llevar al colegio y bañar.
El movimiento argentado de señora y diversidades, que todavía sacude las energías del último encuentro en la provincia de Corrientes, está pintado de múltiples colores, regiones y geografías. Estas acciones, entre otras, son las que ilustran los debates actuales en torno al trabajo de los esmero, esa tarea esencial para sostener la duración que en su gran mayoría es llevada a cabo por señora y niñas. igualmente mimar.
Hija de una adolescente de 16 años que, como parte de algo propio de la época, les confió su crianza a los abuelos maternos, sus achachis en lengua quechua. Igual que los esmero.
No es lo mismo defender un niño en la ciudad de Buenos Aires que hacerlo en la Alta monte de Catamarca. “Lo que rodea esa tarea de defender es un ternura profundo por nuestra tierra” calcular en diálogo con Tiempo argentado, Lorena Monroy, activista aborigen popular y feminista que integra “Lideresas autóctono del Valle”, un grupo de señora que desafía la violencia en los territorios rurales junto a la organización Católicas por el rígido a Decidir en Argentina (CDD) con quienes integra el Proyecto Cuerpos y Libertades desde 2019 desarrollando redes con señora líderes autóctono sobre derechos sexuales y reproductivos, aborto, y violencias de género
Lorena nació en plena dictadura en San José Norte, un pequeño pueblo ingamana de la provincia de Catamarca.
Cuenta que son tareas que realizan históricamente las señora en el monte y la alta monte, quienes aprenden desde niñas a desarrollar esos saberes mientras los varones se van a trabajar en las plantaciones de temporada o a buscar trabajo en los centros urbanos.
Para Lorena, los esmero en su comunidad no se restringen a las personas, sino que involucran el cuidado de la tierra, los bestia y los bienes naturales como el agua. “Ellos me transmitieron su sabiduría aborigen” cuenta. “Ser pastora, mamay (mamá en quechua), leñera, hachera o tejedora igualmente es ser cuidadora” calcular.
Para ella, “una india Amaicha”, es difícil identificar cuánto hay de mandatos sociales en esa herencia ancestral transmitida por su familia. Desde las parteras, a las sanadoras, las hacheras y las pastoras, somos las señora las que sostenemos nuestras comunidades cuando los varones se van a la zafra o a trabajar en las ciudades. Lorena sabe que el machismo está presente en esos territorios que recorre junto al universo aborigen y feminista del que forma parte para desafiar las violencias en medio de las montañas, los valles y el monte.
No sabe si en la ancestralidad igualmente radica algún tipo de mandato que les haya impuesto el rol de defender, pero piensa que “lo que rodea estas tareas es un ternura profundo no solo por la familia, sino igualmente por los bestia, la tierra, el agua.
En febrero, mes de las pariciones, defender a las cabras y chivas, que son los bestia que luego podrán vender para sostenerse económicamente. 000 metros sobre el nivel del mar cuando no hay pasto en el valle. Por ejemplo: mi achachi (abuela en quechua) es partera desde hace mucho tiempo entonces las nietas heredamos ese rol. Es una tarea exclusiva de las señora, como la de pastorear a los bestia”
Lorena enumera las tareas de pastorear: sacar los bestia temprano de los corrales, llevarlos a la monte, a más de 5.
En la comunidad de Lorena, a los esmero los nombran “quehaceres” y aunque ella sabe que desigualdades patriarcales existen en todos lados, se pregunta dónde radica la enseñanza de defender: si en el ternura o en la imposición.
En las conversaciones sobre la sobrecarga de defender que recae sobre las señora, las escenas habituales son las propias de la ciudad: trabajar ocho horas (o más), llevar y traer de colegios, clubes y cumpleaños a niñas y niños. Pero no abundan las escenas sobre defender en el monte, maternar en la monte o criar en ranchos de paja y caminos de agua. Acompañar a personas mayores al médico y defender hijos/as ajenos.
La vemos como algo sagrado heredado de las abuelas, como la medicina que protege la duración. Pienso que saber defender es una herencia ancestral que no la vemos o no tenemos esa mirada desde afuera como una imposición. No sé si quizá la ancestralidad igualmente pase a ser una imposición que profundamente llevamos las señora porque los varones tienen otras actividades que igualmente tienen su dureza, como lo es migrar y no poder volver a tu territorio. “Yo creo que sí hay una forma de enseñar a defender desde el ternura, lo que nos enseña a ser guardianas y protectoras desde muy chicas.
Quizás una mirada externa vea esos mandatos, pero desde la comunidad no se siente así” calcular.
Lorena no es ajena al pueblo feminista, lo integra.
En la última década, los feminismos lograron que los esmero se comenzaran a repensar desde su aporte económico, invisible y cargado sobre los hombros multi empleados de las señora. Recorre los valles con una mochila con folletos sobre métodos anticonceptivos y como conseguirlos, los que comparte en las comunidades como parte de lo que ella llama la causa de las señora y de sus derechos reproductivos y no reproductivos, una manera de evadir las palabras aborto y feminismo que aun suenan mal en ámbitos autóctono.
La conversación se extiende en las mesas, las calles y igualmente en los organismos estatales e internacionales.
Este año, a partir de un reclamo del Estado argentado realizado en 2023, la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció al cuidado como un rígido humano.
igualmente sostuvo que corresponde a los Estados respetar y garantizar este rígido, así como adoptar medidas legislativas y de otro carácter para lograr su plena eficacia. En su Opinión Consultiva N° 31, el organismo resolvió que esto comprende el rígido de toda persona a contar con el tiempo, espacios y recursos necesarios para brindar, recibir o procurarse condiciones que aseguren el bienestar integral suyo o de otros y les permitan desarrollar libremente sus proyectos de duración, de acuerdo con sus capacidades y etapa vital.
Fue impulsado por 80 organizaciones de América Latina, el Caribe y la Unión Europea. El acuerdo tiene el objetivo de promover la cooperación en materia de políticas públicas y sistemas integrales de cuidado entre los países de ambas regiones, impulsando acciones de cooperación en materias como intercambio de experiencias, elaboración de informes y estadísticas e impulsar programas de cooperación que promuevan la igualdad de género.
Pese a estos avances en las agendas y las conversaciones globales, el gran interrogante es sobre cómo y con qué fondos se pueden materializar estas propuestas.
Unos meses después de la resolución de la CIDH, el 10 de noviembre, en el marco de la IV Cumbre CELAC–UE, se firmó el Pacto Birregional de los esmero.
El contexto argentado es desahuciante en este tema, como en muchos otros relacionados con la calidad de duración de las personas. Los discursos y prácticas de odio que se incrementaron desde la asunción de Javier Milei en la presidencia igualmente impactaron en las identidades autóctono. ¿Qué aporta ampliar la conversación sobre sus experiencias y miradas en ese contexto? Monroy cuenta que, desde hace dos años, la agresión y el insulto son moneda corriente para ella. “Aunque la conectividad es muy mala, los autóctono igualmente usamos redes sociales.
La cuestión discursiva y violenta, se ha profundizado.
Ella calcular que lo particular de este contexto es que el racismo y el odio ha calado incluso dentro de las propias identidades autóctono. En estos tiempos de derecha nombrarte como mujer aborigen implica que se te venga la agresión encima” cuenta. “Es muy difícil ser aborigen en estos tiempos porque los autóctono somos vistos como vagos, sucios, brutos, violentos y agresivos.
Todo lo que en realidad son los que agreden”, analiza Lorena. Es un dolor profundo que me atraviesa y es que nuestras comunidades igualmente se empiezan a borronear nuestra propia identidad, porque hay un racismo dentro de las propias comunidades donde igualmente calaron los discursos de derecha que generan que haya personas que se miren al espejo y digan: me detesto como soy”
.
“Esto se ha profundizado tremendamente, pero igualmente hay una cuestión que analizar más profundamente.