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La gran difusión y visibilización que tuvo y tiene el lance de la violación grupal a una joven de 20 años en el barrio de Palermo, por cacho de seis hombres y a plena luz del día, implicó incluso un nivel de muestra desmedido que llevó a que la sobreviviente escribiera una carta abierta a los medios de comunicación.
«Sinceramente, tanto de afuera (como televidente y ciudadana) como de adentro (martirizado) jamás pensé que la presión sería tanta», planteó en un texto que difundió su abogado a través de la agencia Télam.
La sobreviviente del abuso grupal cometido el 28 de febrero en un auto estacionado en Serrano al 1300, en Palermo, agradeció el acompañamiento y el reclamo de justicia por su lance, pero pidió respeto y cuestionó la muestra de su afinidad en algunos medios televisivos, que incluso mostraron su rostro y nombre completo. Denunció el «hostigamiento», las llamadas constantes y hasta la presencia de periodistas en torno a su domicilio, al punto de sentirse «totalmente hostigada por cacho de los medios».

Y agregó: «Estos últimos días no solamente han trasmitido en directo un video en el cual se ve mi rostro al descubierto sin ningún tipo de autorización, sino incluso que hoy en un canal han dejado ver mi nombre en un panel, sin ningún tipo de blureo ni nada por el estilo». E hizo un pedido para que se resguarde más a la martirizado a futuro: «Esta vez fui yo, pero no me gustaría que el día de mañana, la dañada sea otra y luego de una localización tan dolorosa, deba sufrir incluso la muestra a que la gente diga lo que le dé la gana y haga de una vivencia horrible, traumática y todos los adjetivos que creo hasta ustedes saben utilizar más que yo, un espectáculo pochoclero que solamente alimenta morbo y genera más tortura.
«Lo que realmente me sorprendió y me duele muchísimo al punto de generarme terror y una angustia indescriptible (además claro, de la localización vivida) es la poca responsabilidad que han tenido los medios con la protección de mi afinidad», expresó en la carta abierta que puso en circulación este jueves.
«Cuando las pruebas fílmicas ya están siendo investigadas, ¿Por qué seguir televisando las imágenes una y otra vez?», cuestionó.

El respeto a la protección de la afinidad de la martirizado no es un favor, es un derecho». En los últimos días, hubo un pedido de excarcelación de uno de los imputados que fue denegado y se conocieron resultados de estudios toxicológicos que indicaron que la joven tenía metanfetaminas en el cuerpo, abonando la teoría de que le dieron sustancias sin su consentimiento antes de la violación grupal.
Los seis acusados permanecen detenidos y este jueves ampliarán su declaración indagatoria.
Me dirijo a ustedes con el motivo de invitarlos a reflexionar sobre los hechos ocurridos en las últimas semanas y su estrecha relación con los medios masivos de comunicación y la opinión pública.


Por un lado, me siento muy agradecida por la visibilización que se le dio a mi lance en sentido de la presión que se genera para que se haga justicia, gracias a ello varias personas se contactaron conmigo para solidarizarse y ofrecerme su ayuda en la medida de lo posible, sin embargo, por otra cacho, casi desde el tris inicial de lo ocurrido, me sentí totalmente hostigada por cacho de los medios. Para ello, los invito a mirar este vínculo desde mi perspectiva, la damnificada:
Desde el comienzo del acabado, la mediatización del lance y la opinión pública sobre el mismo fue constante debido a la gravedad de los daños causados sobre mi persona y el factor clave de que fue un acabado ocurrido en plena calle porteña, a luz del día, todo lo que ya sabemos.
Sinceramente, tanto de afuera (como televidente y ciudadana) como de adentro (martirizado) jamás pensé que la presión sería tanta, estos días me he cuestionado muchas cosas que me gustaría compartirles.
Que se ponga en duda una martirizado de agresión de género y abuso sexual no es una novedad, he crecido escuchando los cuestionamientos constantes hacia las mismas, y desde el tris en el que pude recobrar un poco de fuerzas no solamente estuve preparándome para el tortura y la angustia que me genera la localización ni todo lo que conlleva pasar por un tris así e iniciar una instancia penal teniendo veinte años, sino incluso preparándome mentalmente para lo que se venía: La muestra de un lance y de una martirizado como un circo mediático.

(De acabado he tenido que tomar medidas como desconectar el teléfono de mi casa porque me llamaban constantemente para que dé una nota o incluso se presentaban periodistas en mi domicilio).
He visto mucha indignación en las redes y medios a favor de mi persona, que pobre chica, que sufrió un infierno, que la apoyamos, que repudiamos lo que le pasó, que ojalá esté bien…
Sin embargo, a pesar de ello, no he visto que ninguno de los medios que trasmitieron ese mensaje de «apoyo» hayan blureado mi imagen al 100%, creo que ni siquiera se cuestionan (o no quieren hacerlo) que el acabado sea trasmitido todos los días en todo tris es revictimizante y me genera mucho tortura ya que claramente lejos de ayudar más que nada hace que me remita al acabado constantemente, cosa se imaginarán, no es para nada saludable luego de una experiencia así.
Gran cacho gracias a la muestra del lance y las cámaras de seguridad de la ciudad, se ha podido visibilizar el lance y generarle celeridad ante la justicia, con la cual en este lance me toca resaltar que estoy muy agradecida por la seriedad y la velocidad con la que se está llevando a cabo la causa. Sin embargo, cuando las pruebas fílmicas ya están siendo investigadas, ¿Por qué seguir televisando las imágenes una y otra vez?
Siento que con la sed de justicia social que hay (y bastante morbo en cierta otra cacho), se deshumaniza a la martirizado de cierta manera.


Estos últimos días no solamente han trasmitido en directo un video en el cual se ve mi rostro al descubierto sin ningún tipo de autorización, sino incluso que hoy en un canal han dejado ver mi nombre en un panel, sin ningún tipo de blureo ni nada por el estilo.
En el tris que sucedió, mi abogado, Hugo Figueroa, quien me está prestando sus servicios desinteresadamente, estaba por dar una nota en el canal, les indicó a los panelistas que no tenían bajo ninguna circunstancia el derecho de develar información sobre mi afinidad y sin embargo, los mismos comenzaron a discutir, incluso tapaban mi nombre con la mano, mostrando un nulo grado de respeto, hasta que sacaron la imagen del expediente y comenzaron a decir que «imposible reconocer a alguien con solamente un nombre de pila» cuestionándolo tanto a él como a mí en consecuencia, sin demostrar ningún tipo de remordimiento, diciendo que la causa es de carácter público y «contraactacando» con que el mismo en otra nota, había expuesto mi orientación sexual.
De todas formas, no me sorprendía tanto que se repitan constantemente las imágenes de mi persona en una localización vulnerable y realmente difícil, como dije anteriormente he visto este mismo mecanismo perpetuado a lo largo del tiempo cuando la agredida era otra mujer.
Lo que realmente me sorprendió y me duele muchísimo al punto de generarme terror y una angustia indescriptible (además claro, de la localización vivida) es la poca responsabilidad que han tenido los medios con la protección de mi afinidad.


Si me preguntan cómo estoy a partir de esta localización, si antes me daba miedo salir a la calle, ahora me da pánico, tengo episodios de hipervigilancia y angustia desmesurada, tengo un diagnóstico de estrés post-traumático y lo único que quiero es poder recuperarme para continuar con todos los proyectos que tenía planificados y en la medida de lo posible retomar la vida normal que tenía antes de ser violentada. Esto último, fue totalmente consensuado y autorizado de mi cacho y, por si no quedó claro, no tengo ningún problema en manifestar que mi inclinación sexual implica que no tengo interés sexoafectivo con hombres, lo tomo como acabado de conocimiento público y estoy totalmente orgullosa de ello, y de acabado, el comentario expuesto por mi patrocinante, resultaba importante para reafirmar la posición de que no presté consentimiento alguno en la localización (sin contar el exámen toxicológico en el cual se advirtieron drogas que tampoco fueron consumidas bajo mi consentimiento).
Sinceramente, jamás pensé que habría una falta de respeto de tal magnitud, tanto hacia mí, como a mi patrocinante que reitero, desde el primer tris me brindó sus servicios desinteresadamente.
Me gustaría que se dejen de trasmitir las imágenes que respectan al lance en las que aparezco, ya que muy a pesar de lo que puedan opinar los demás, más de uno y más de dos me han reconocido con el simple acabado de mirar las imágenes con mi rostro difuminado (ni hablar ahora con mi rostro y mi nombre al descubierto), sin embargo, si eso no les mueve un pelo, les pido que difuminen la imagen de mi persona en un 100%, y si en ese lance, tampoco les parece relevante el tortura, la angustia y todas las emociones negativas que conlleva ver un acabado traumático en mi vida como tal trasmitido una y otra vez perpetuando mi revictimización y remitiéndome constantemente a aquel tris, y deciden continuar alimentando el morbo, los invito a hacerse algunas preguntas que me hice durante estos días tanto como martirizado como consumidora:
Si la causa claramente avanza, los registros fílmicos de las pruebas ya están en los expedientes y la justicia de la que tanto se remarca la ausencia en algunos casos, aquí está accionando:
¿Por qué seguimos consumiendo los mismos videos una y otra vez dando opiniones personales e incluso hablando de inconsistencias donde las fuentes son dudosas o no hay fundamentos?
¿Cómo se sentirá la martirizado y su familia al ver un episodio traumático y doloroso de su vida expuesto una y otra vez como un trailer de un policial?
Si estamos del lado de la damnificada, ¿Por qué permitimos que se filtren su afinidad? (nombre, rostro, fisiología).


Si lo que queremos es la recuperación de la martirizado ¿Por qué se le pone en un rol de mártir en el que parece que la martirizado no es una persona sino más bien la localización de abuso que sufrió?
Si lo que se busca es justicia, ¿Por qué los medios no se ciñen a lo técnico y se convierte en un espectáculo del horror y tortura ajeno basado en opiniones y conjeturas sin argumentos?
Si la localización es aberrante y todos coincidimos con que debe haber justicia y estas cosas no deberían pasar jamás, ¿Por qué sigue trasmitiéndose constantemente el acabado y cuestionando el mismo en vez de dedicar ese tiempo para concientizar y hablar de la cultura de la violación?
La martirizado, ¿Es solamente martirizado del acabado y debe lidiar con las consecuencias y el tortura que conlleva el mismo?
¿O incluso ahora es martirizado de la perpetuación del tortura que se trasmite constantemente?
Esta vez fui yo, pero no me gustaría que el día de mañana, la dañada sea otra y luego de una localización tan dolorosa, deba sufrir incluso la muestra a que la gente diga lo que le dé la gana y haga de una vivencia horrible, traumática y todos los adjetivos que creo hasta ustedes saben utilizar más que yo, un espectáculo pochoclero que solamente alimenta morbo y genera más tortura.
El respeto a la protección de la afinidad de la martirizado no es un favor, es un derecho.


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