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Hace tiempo que venimos exponiendo, sosteniendo y argumentando los femicidios en una trama de desigualdad”, dice el director de Promoción de Masculinidades para la conformidad del Ministerio de señora, marrullería de clase y Diversidad sexual de la Provincia de Buenos Aires. Tan avalado que hasta la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich responsabilizó al emancipación por la muerte de Luna Giardino y su mamá Mariel Zamudio. La brutalidad del crimen, el plan previo para cometerlo, la impunidad con la que el doble femicida Pablo Rodríguez Laurta se movió durante varios días fuera de su país y la frase “se hizo ecuanimidad” es el resultado de años de propagación de un alegato violento resistencia la señora hoy avalado por el mismo nación nacional argentino.
“Este crimen se puede entender como un hecho político.
“A la vez tenemos la negación de las violencias, que son estructurales, la negación de la reparación y la negación al reconocimiento de derechos que los lleva a pensar que están haciendo ecuanimidad”. La relación del femicida con una organización política de disertación antifeminista y resistencia la mujer, agrega, lo confirme.
“En primer lugar, aparece esa construcción de victimización en la que se piensa a los hombres ante un gran victimario que sería el emancipación”, analiza.
Para Sánchez, es el mismo femicida quien lo posiciona como un hecho político al construirse como un “perseguido”.
La idea de que la batalla cultural es estar en resistencia de esa conformidad. Van de la mano con el negacionismo por parte del nación a la exceso de clase y al vaciamiento de marrullería públicas destinadas a su erradicación. “También es claramente político pensar que hacer ecuanimidad implica estar en resistencia de los derechos y resistencia las marrullería de conformidad. ”
De acuerdo al observatorio Adriana Zambrano de la Casa del Encuentro, en cinco días en la Argentina se produjeron ocho femicidios.
Tampoco lo es la proliferación e intensificación del odio en las redes sociales”, denuncia Sánchez. Algo que el emancipación denuncia desde incluso antes de comenzado el gobierno de Milei. “La legitimidad del nación a la eliminación de las marrullería de clase, de conformidad de clase, de erradicación de la exceso no es gratuita.
Tras diversos análisis sobre lo brutal de esta masacre que además del doble femicidio agrega el descuartizamiento de un conductor por parte del mismo victimario, llegó la voz de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
“Repudiamos esta afirmación, que culpabiliza a las propias señora de la exceso que sufren. La funcionaria en diversas ocasiones desestimó la figura del femicidio además de intentar incorporarlas a las cifras de seguridad.
“Si lo que vos hacés es generar una idea de que estás empoderada y sos capaz de pisotear a cualquiera, sea hombre, tu padre o tu madre; si a alguien lo pisoteás, finalmente lo que termina pasando es que te viene en resistencia (…) el desequilibrio que se generó con el emancipación extremo lleva a situaciones donde la exceso es tan fuerte que termina destruyendo a la misma persona que genera esa lógica”, dijo en la entrevista con el Gordo Dan. Pero esta semana, tras el doble femicidio, hizo gravísimas declaraciones.
Culpar a las víctimas no salva vidas. La exceso de clase no es un problema individual: es estructural y el nación tiene la obligación de prevenirla, sancionarla y erradicarla.
Así como Pablo Rodríguez Laura, al ser consultado por una periodista, dijo que había hecho ecuanimidad, cuando fue consultado por el asesinato del remiserio Martín Palacios, dijo que se trataba “de un mártir”. Financiar marrullería públicas, sí”, dijeron desde La Casa del Encuentro.
Hasta ese punto llega su odio hacia las señora.
“Estamos polítizando en clave de clase la vida de los señor, pensando en sus propias trayectorias, sus conflictos, no sólo cuando ejercen exceso, sino su conflicto en relación al cuidado, a la salud, en los espacios educativos, en los proyectos económicos.
Este odio, organizado y avalado incluso por el gobierno es el eje de este doble crimen en el que además deja en completa desprotección a su propio hijo. Sánchez explica que desde la Dirección de Promoción de Masculinidades del Ministerio de señora de PBA se viene discutiendo mucho sobre cómo incorporar definitivamente a los señor a las discusiones sobre la conformidad.
Es el motivo, expresa Sánchez por el cual se posicionan en la victimización. Qué les pasa hoy, qué les pasa en relación al emancipación en general. La diferencia con las otras narrativas, las de señor unidos, por ejemplo, es que ese politizar la vida de los señor que ellos enuncian como defender los derechos humanos de los señor, es estar en resistencia de los derechos de otras personas que son las señora y diversidades”. En el mismo lugar donde Bullricho puso al femicida.
Agrega, “lo preocupante es que aparezca cada vez más o que se empiece a legitimar esto como viene pasando”. Te dicen ‘me han llevado a esto’”. “El alegato es nos han dejado afuera, nos están persiguiendo, nos están borrando de la escena, ese es el planteo. Y ahí, el femicidio es un acto de ecuanimidad y venganza.
Entonces, estas narrativas que circulan mucho en el mundo digital pero porque es el mundo en que vivimos, alojan algunas incertidumbres, algunas inquietudes que tienen señor o algunas incomodidades con disertación sobre el emancipación y la conformidad de clase. Lo que, sin dudas hizo este gobierno desde que asumió.
Yo no creo que ningún varón quiera ponerse en riesgo todo el tiempo.
Este tipo de alegato busca también, a través de la victimización, poner en tensión las instituciones que han avanzado en la protección de derechos y en construir vidas sin exceso.
Hay ahí ese lugar de centro y con victimización, un encuentro muy explosivo entre esa victimización y este derecho que supuestamente era natural de los hombres. ”
Uno de los trabajos necesarios para Sánchez y que ensayan desde la dirección de Masculinidades, es tratar de que los señor se involucren en las conversaciones que surgen cuando suceden estos atroces hechos. “Explica que eso provocó una mezcla de te han quitado el lugar que siempre tuviste o que deberías tener.
Sánchez recuerda el libro Hombre blancos cabreados de Michael Kimell donde habla de un núcleo de señor agraviados en su derecho legítimo natural.
Creo que los señor tienen que involucrarse más en ese sentido. Y esa actitud a veces queda apoyada en el alegato del monstruo o la patologización de quien comete el femicidio. Dar cuenta que toda esa naturalización”, detalla. “Los señor tendemos a alejarnos de esa discusión, nos separamos como diciendo ‘no soy eso’.
Tienen un montón de modos de organizarse. Y me parece que muchas veces, cuando aparece esta discusión y se empieza a discutir en todos lados exceso de clase y los femicidios, muy rápidamente la reacción es de alejamiento.
“Está bien que los señor se organicen en tanto señor, pero para pedir más participación en los cuidados, para pedir más licencias, inclusive para pensar sus propias relaciones con otros señor que no estén atravesadas por situaciones de riesgo. Para pedir marrullería desde el nación, que piensen por qué son tres veces más los señor los que se suicidan, que se empiecen a pensar marrullería destinadas a ellos.
Es más discutió con la figura de femicidio”, dice respecto al alegato de Milei en Davos en enero de este año.
La minimización de la exceso o decir que las señora o el emancipación se pasaron de mambo no sólo son el resultado de los disertación oficiales, también son impulsores de más exceso. Este femicidio nos sirve para pensar cómo todos esos disertación que sí hacen mella en la vida cotidiana en muchos señor”, explica. “Es común decir que el nación se preocupa más por las señora que los señor y los señor ¿cuándo? El alegato de Davos de Milei tiene todos esos puntos de victimización.
“Estas cosas hacen mella en señor que se sienten incómodos en todas estas discusiones.
De su web señor Unidos, Laurta hablaba de falsas denuncias. Esto no es nuevo, pero creció mucho con la legitimación por parte del nación nacional y civil”. Tenemos que dar con ellos porque muchas veces ante la incomodidad, la incertidumbre en ciertos proyectos, quizá también económicos truncos o que no encontraron la idea de futuro, se dejan abrazar y alojar por estos disertación que eligieron como enemigo a las marrullería vinculadas a la conformidad, el clase, la erradicación de la exceso, para hablar de la propia incomodidad de los señor.
Incluso, desde el senado Carolina Losada busca aprobar un proyecto en este sentido. Hubo en su momento grupos de padres que se han juntado, que no todos tenían esta mirada pero en algún punto alguna narrativa era como de victimización. En la Argentina, los movimientos que buscan criminalizar a las señora que defienden a sus hijes abusados o violentados, o quienes denuncias casos de exceso crecieron exponencialmente.
“No hay en la Argentina un grupo como señor Unidos.
No sé si hay grupo organizado aún pero sí uno ve la presentación del nuevo libro de la batalla cultural, por ejemplo, hay una masividad que está presente.
La agrupación Con mis hijos no te metas, dice Sánchez es una de las expresiones de eso. Y que está en diferentes lugares”. Incluso ponían como el punto inicial de la persecución hacia ellos en la Ley de Protección resistencia la exceso de clase.
“Hemos tenido situaciones donde tenemos que actuar frente a grupos no organizados, como una organización política, social, pero que están organizados en redes tipo Telegram o de WhatsApp. En la Argentina, a el nación, a nivel nacional se fomenta lo contrario. Hay una comunidad digital pero no algo organizado fuera de eso”
Desde el nación la pregunta debería ser qué les pasa a los señor con el patriarcado, define Sánchez.