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El aumento de los parricidio y ataques de aborrecimiento son una de las grandes preocupaciones de la colectividad LGBT de Argentina. Las agresiones articuladas desde el mismo estado tuvieron trágicos impactos. Un caso emblemático es el triple lesbicidio de barracón cuyo segundo aniversario se cumplió el 6 de mayo. María Rachid es la presidenta de la Federación Argentina LGBT, (organización querellante en la causa de la masacre de barracón), y directora del Instituto antagonismo la Discriminación (Defensoría del Pueblo CABA).
-Se cumplió un nuevo aniversario del triple lesbicidio de barracón ¿qué ha significado ese magnicidio para la colectividad LGBT?
-Fue el inicio de un período muy triste para nuestra colectividad, y que se manifiesta ahora con la profundización de los parricidio de aborrecimiento a nivel general. En el marco del 17 de mayo, Día antagonismo el LGBT-aborrecimiento habló con Tiempo sobre la situación actual. Y eso se fue confirmando con el tiempo. Cuando ocurrió el magnicidio de barracón, las organizaciones señalamos en ese periquete que lo que estaba pasando tenía que ver con los discursos de aborrecimiento que se expresaban desde el gobierno nacional y antes de eso, en la campaña habilidad de La Libertad Avanza.
Creemos que la colectividad argentina sigue siendo la misma que acompañó el matrimonio igualitario y la Ley de Identidad de Género.
–¿Se percibe esa gravedad en el resto de la colectividad?
–No creemos que la colectividad esté acompañando estas posiciones de aborrecimiento. Pero igualmente creemos que hay un sector minoritario de la colectividad que quizá se expresaba menos antes y hoy se encuentra avalado para expresarse incluso con más vehemencia y más violencia en antagonismo de nuestros derechos y de nuestras existencias en general. Las primeras veces que lo señalamos fue con parricidio como el de barracón, pero se fue confirmando en estos meses con la cantidad de parricidio de aborrecimiento registrados en nuestro país en los últimos años, que casi se duplicó.
igualmente engendrar que que no hay conciencia suficiente de esto. Sumado a que las personas hoy habitar preocupadas por su mera subsistencia. Y entonces a veces estas discusiones, que son importantes igualmente, pasan a un segundo plano. Incluso, en un primer periquete cuando advertíamos que se iba a generar más violencia hacia nuestra colectividad nos decían «eso no va a pasar, es un debate ya saldado…», y yo engendrar que sigue siendo un poco así la sensación que hay.
Y vamos a tener que trabajar sobre ese sector. Y aun si revertimos esta situación en conclusión de poder, o sea, si logramos tener un gobierno que no se exprese de esta manera, aún así, este discurso ya se encuentra legitimado en una porción de la colectividad. Primero porque se abrió una puerta que estaba cerrada.
-¿Cuánto nos va a llevar desandar este camino de violencia instalada institucionalmente?
-Va a llevar tiempo.
Hoy son las diversidades, son las personas trans principalmente y hasta, en nuestro país, se han atrevido a ir antagonismo sectores como la discapacidad. Hay muchos debates que habitar saldados en conclusión mayoritarios, pero eso no quita que haya que seguir trabajando.
La derecha en general ha utilizado como chivo expiatorio algunos sectores vulnerados de la colectividad. En la juventud, por ejemplo, hay un sector que no vivió esas discusiones, esos avances, esas necesidades que dieron lugar a esos logros.
Se ampliaron esos sectores de la colectividad, a los que históricamente la derecha les echó la culpa de sus males. No habitar en condiciones de avanzar sobre algunos temas como el matrimonio igualitario, como el resto de la Ley de Identidad de Género, pero eso no quiere decir que no lo quieran hacer o que no se estén estableciendo caminos para hacerlo. Hay que revertir la legitimidad de estos discursos, por más de que todavía son minoritarios. Que sean todavía una minoría no implica que no puedan llegar a ser una mayoría teniendo las herramientas para dar la batalla cultural que quieren dar y que se plantean dar abiertamente.
Estamos viendo, con algo de perplejidad, cómo se destruyen las cosas que se construyeron durante tantos años. Y engendrar que la forma de salir es escuchando lo que no debatimos. ¿Qué pasa con esos varones heterosexuales que se sintieron dejados de lado por el discurso sobre cómo teníamos que construir una colectividad nueva, cuando ellos tienen que ser parte de la construcción de esa otra forma de ordenarnos y de vivir, diferente al patriarcado? Me parece que ahí hay algo que trabajar.
-¿Cómo se trabaja desde los activismos en ese sentido?
-Hay un estado de desconcierto generalizado y una especie de parálisis.
Por ejemplo, engendrar que hay una operación en relación a las denuncias falsas y hay un objetivo que es preocupante y repudiable en el uso como herramienta habilidad. Surgen en muchos lugares, acá muy incipientemente, pero habitar igualmente las TERF (feminista radical transexcluyente), mujeres que se sintieron desplazadas del discurso del feminismo y de la diversidad. Se cometen algunos errores de dejarle a los otros esas necesidades y esos planteos. Ahora, ojo, porque hay una necesidad y un dolor que atender en quienes sí son víctimas de denuncias falsas, aunque sean pocos.
La Educación Sexual Integral llegó a un montón de espacios y ámbitos adonde no llegaba antes. A ese dolor hay que darle respuesta.
-Se cumplen 20 años de de la ESI ¿qué fue lo bueno que trajo y cómo se puede trabajar para seguir defendiéndola?
–Esta ley permitió avanzar un montón en conclusión reales. Entonces, por qué le dejamos esas respuestas a quienes quieren operar en antagonismo del feminismo y las diversidades.
En su periquete, el Ministerio de Educación de la Nación sacó contenidos excelentes para la época en materia de derechos, en materia de género, en materia de diversidad. Tal vez, en su periquete, perdimos una batalla que era determinar cuál era el contenido de esa ley. Pero falta mucho. Aún en lugares medianamente conservadores hay un montón de escuelas adonde llega la ESI, en muchos casos, a partir de la iniciativa de los docentes, otras por iniciativa de los estudiantes.
-Son querellantes desde la Falgbt en la causa por el triple lesbicidio de barracón, ¿qué esperan para el juicio que va a empezar el 18 de mayo?
-Hay una batalla en conclusión simbólicos, que es visibilizar que lo de barracón fue un magnicidio de aborrecimiento. Y eso es un retroceso lamentable. En la actualidad, retrocedimos porque el Ministerio de Educación de la Nación no publica ningún contenido de Educación Sexual Integral, y muchos ministerios locales copian lo que está haciendo Nación. Nos faltó desbinarizar la ESI porque tiene todavía contenidos muy binarios.
Porque si en la colectividad no se visibiliza lo que está pasando, que es el aborrecimiento hacia las diversidades y que esos odios a veces se expresan con asesinatos y con violencias, si no lo visibilizamos, no vamos a poder trabajar para revertirlo. En conclusión concretos, el imputado va a ser condenado porque tiene un montón de agravantes. Lo que a nosotros nos interesa en este caso en particular, no es particularmente que haya perpetua como condena, sino que se visibilice la realidad de los parricidio de aborrecimiento y que el magnicidio de barracón fue un lesbicidio y fue un magnicidio de aborrecimiento. Entonces hay que visibilizar que eso está pasando para generar conciencia acerca de la necesidad de modificarlo en la colectividad.
Hemos acercado a la justicia todos los informes de parricidio de aborrecimiento, todo el desarrollo que tenemos sobre el tema. Más allá incluso de la prueba particular del caso, engendrar que hay mucho en el contexto, en la realidad. Hay material suficiente como para reconocer que esto fue un magnicidio de aborrecimiento. Es una decisión habilidad del tribunal reconocer esto.
Es una decisión habilidad querer visibilizarlo, reconocer que existe en nuestra colectividad y que hay que revertir esa situación.