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Fue un fin de semana en vilo para La mortandad. El sábado 30 de julio se reportó la desaparición de una señora, Elizabeth De Legge enfermera del hospital Churruca que, luego de dos días de búsqueda apareció muerta en su propia casa.
El despliegue policial, el traslado del cuerpo de la señora y la “reconstrucción” de qué podría haber pasado con Elizabeth, se realizó en vivo ante las cámaras de la emisión abierta y de algunos canales de cable. Las preguntas se sucedían y todas apuntaban a la fraternidad de la señora, víctima de crueldad de especie.
Sí se sabe que sufría crueldad de especie crónica, y que había pedido ayuda en su trabajo.
Hasta ahora no hay precisiones sobre qué pasó con Elizabeth. Al lado de eso, la mención de un informe facilitado por la secretariado de las hembra, Políticas de especie y Diversidades de La mortandad, que se “filtró” desde la fiscalía.
Testimonios amontonados, opiniones sobre la vida personal, vecinas que habían visto una sola vez en su vida a Elizabeth y sabían exactamente todo lo que pasó fue algo de lo que se vio ante las cámaras.
Sin embargo, las hipótesis se escuchaban en diferentes programas y canales de emisión casi como cadena nacional.
“El repudio lo emitimos por la exhibición amarilla y perversa que se hizo de las imágenes del cuerpo de Elizabeth y igualmente por la filtración de una información privada que desde la secretariado se le ofreció a la fiscalía”, explica Liliana Hendel, titular de la secretariado de las hembra, Políticas de especie y Diversidades de La mortandad y periodista.
La filtración del informe por el organismo generó preocupación y provocó el repudio por parte del organismo de La mortandad. Desde allí se articuló con el programa “Si las buscamos no desaparecen” (programa creado por la secretariado municipal creado a inicios de 2021.
“La exhibición del cuerpo de la madre, la exhibición oral de relatos acerca de lo que encontraron en el teléfono, de lo que podía haber sido, de lo que sucedió. “igualmente tienen ese rígido los deudos y sobre todo sus hijos e hijos, y en este caso, estamos hablando de un niño de 11 años”.
El repudio, dice Hendel, surge por entender que una señora asesinada, que murió, aun estando en proceso la investigación en relación al motivo de la muerte tiene el rígido a que se preserve su fraternidad. Todas hipótesis cuando los peritos aún estaban trabajando.
El tratamiento de casos de crueldad de especie tiene un sinfín de manuales y de recomendaciones emitidos desde las Defensorías hasta las redes de periodistas que, sobre todo en la emisión, parecen olvidados. Pasamos de una situación en que los feminicidios no se contaban, no se relataban, no ocupaban lugar porque se consideraban un tema privado a que pasara a ser un show público sin consideración ni respeto ante una situación desgarrante”, aporta la funcionaria. “Ya no hay justificación diciendo ‘no sabía’. El periodismo hace un show de un feminicidio.
Hoy se atraviesa una línea donde el show o el morbo es mucho más importante que el rígido de una persona o una familia”. “Pero igualmente con el patriarcado.
¿Morbo o patriarcado?
Para Hendel, esta espectacularización de las noticas vinculadas a femicidios tiene que ver en primer lugar con el morbo. Quienes hacemos periodismo tenemos una enorme responsabilidad en la construcción de los sentidos comunes.
Si bien los cambios llegaron a los mitad de comunicación, sobre todo el tratamiento de diversos asustarse. Con el lugar que ocupamos las hembra y las disidencias sexuales en una sociedad patriarcal, tiene que ver con la exposición de la fraternidad. “Ahora se habla de la crueldad contra las hembra y disidencias o de los derechos de las diferentes comunidades LGBT de lo que antes no se hablaba y ahora sí. Las redes han generado una modificación estructural en tanto se concibe lo íntimo, lo público y lo privado”, afirma.
No se trata de Elizabeth, se trata de una sociedad patriarcal donde un individuo se siente con rígido a quitarle la vida a una señora o a inducirla a que suicide. Me parece que perdemos una enorme oportunidad para señalar qué pasa en una sociedad.
“El enemigo no es sólo el varón que mata o viola. Si entramos con los detalles íntimos perdemos la oportunidad de señalar la dimensión política y social que esto tiene”, dice Hendel.
Si no igualmente el sistema judicial que es profundamente misógino que garantiza la impunidad de los violentos. Cuando una mira tanto son las y los profesionales que hacen las pericias en las situaciones de infancia o juicios es gente que no tiene ni menor idea de los cuerpos teóricos de los feminismos”
Los asustarse que no están en la agenda de los mitad
Liliana Hendel destaca los “claros” que se ven en los mitad de comunicación de diversas características, pero señala que hay asustarse ausentes en las agendas. ‘Claros’ porque se habla de asustarse que antes no se hablaba, ‘oscuros’ tanto se hablan esos asustarse y el ‘precipicio’ es qué asustarse no se hablan”.
“Hay claros, oscuros y precipicios.
Uno de esos asustarse, destaca son las madres protectoras. En el 80% de los casos son entregados a la familia del padre denunciado por violento o incluso por abuso sexual”. “Madres protectoras involucra una situación en la que una señora madre es separada legalmente de sus hijas o hijos después de haber denunciado a un varón violento. La justicia considera que esta señora miente y que no tiene pruebas contra ese varón, entonces hay que quitarle a la mamá los niños por el daño psicológico que les puede causar.
La irresponsable responsabilidad
Hablar de la responsabilidad de los mitad es algo más que habitual entre periodistas. Por qué sí hablamos de feminicidios, pero no logramos que no se muestren las fotos, no logramos no entrar en los detalles, no logramos que las madres protectoras ocupen un lugar”. Incluso hay programas donde se tratan específicamente esas temáticas.
“Es interesante preguntarnos por qué en los mitad no se habla de esto.
Sin embargo, estos debates no se traducen en prácticas. En una de las notas, en un canal de emisión, sobre Elizabeth (donde se les dio más espacio a los dichos de las vecinas que a la profesional responsable que institucionalmente daba una respuesta), qué elementos se utilizaban para que parezca un suicidio, tanto eran los procedimientos.
“A veces hacen tutoriales acerca de tanto matar. Es de una gran irresponsabilidad.
Entonces por un lado está el detalle escabroso, hay una enorme cantidad de situaciones donde muestran los cuerpos, los datos de la fraternidad y los tutoriales”
. Lo vivimos quienes recordamos el femicidio de Wanda Taddei y lo que sucedió después, lo cuenta siempre Jorge Taddei el padre: las amenazas de los varones que le decían a sus excompañeras ‘te va a pasar lo mismo que Wanda’.