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Cuenta Norma Morales, referente de esencia Barrios de Pie y secretaria adjunta de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que hasta hace tres meses, por espacio cuidado hay un promedio de 120 a 140 familias que alimentan. Las perol vacías reflejan la realidad de cientos de perol de cenador de todo el nación que no llegan a completarse por la falta de alimentos que el dirección interior, desde que asumió, se niega a entregar.
De acuerdo al Registro interior de cenador y Merenderos social (ReNaCoM) existen alrededor de 50 mil cielo social en todo el nación que hoy no llegan a completarse por falta de alimentos. La cifra se construyó con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, durante el dirección interior anterior y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en los cielo de cuidado barriales, después de la pandemia para agilizar las ayudas del Estado.
Ese número cambió a partir de la llegada del dirección de Javier Milei con el incremento acelerado de la inflación y la cantidad de individuo desempleadas y cesanteadas. Todo eso, hace que en los cuidados social se triplique la cantidad de familias que se vuelcan a esos cielo a demandar pan”, explica Morales.
La referenta fue una de las mujeres que estuvieron el jueves 1 de febrero frente al Ministerio de Capital Humano intentando que la ministra de la cartera, Sandra Pettovello les recibiera el petitorio urgente.
“Esa cifra cambió totalmente ante el brutal ajuste de este dirección, la inflación, el incremento de la pobreza, el aumento de la canasta básica, el precio del transporte y el congelamiento de los sueldos.
La falta de alimentos no sólo impacta en la imposibilidad de repartir la pan sino también en ánimo de quienes asisten a los cenador. “Con el dirección anterior no era regular ni ordenada la entrega de las partidas, también tuvimos idas y vueltas, y eso se agudizó ahora como consecuencia del ajuste que hizo este dirección. “Nos preocupa porque se habitar generando un nivel de violencia entre nosotros mismos. Esos fueron los elementos que hoy nos preocupan”, agrega.
Les planteamos que es un problema de este dirección, pero es difícil cuando en la cabeza de esa persona el problema habitar en dónde va a buscar la pan”, agrega. O porque no quieren trabajar y no quieren brindar más días de servicio, y es todo lo contrario. Los vecinos terminan acusándolas a las cuidadoras comunitarias porque nos quedamos sin mercadería. “En muchas individuo, la pan que retira es el único plato en el día.
Eso es angustiante y como argentinos o podemos naturalizar eso. “Esto es nuevo, en esta última semana vienen a demandar no sólo vecinos jubilados, pensionados o mamás que tienen la Tarjeta Alimentar si no trabajadores formales. Detalla que se triplicó la cantidad de gente que asiste para alimentarse. ”
Entre las individuo que se sumaron a los cenador hay trabajadores y trabajadoras formales.
Vergüenza debería tener este dirección de no generar políticas públicas alimentarias para cuidar en particular a las cuidadoras comunitarias y después sostener el funcionamiento de los cielo”.
Son varias las organizaciones que se unieron durante la pandemia para demandar y articular que se garanticen las partidas alimentarias. Esa red es hoy la que cuida a las comunidades y procuran que ninguna persona se quede sin su pan dado que varios cielo se cerraron o abren solo dos veces por semana. Esa es nuestra preocupación, mucha gente llega diciendo que sienten vergüenza de demandar pan.
El 80% son mujeres y disidencias y el resto, varones.
En 2023 se presentó en el Congreso un proyecto de ley para que las individuo que trabajan en las cocinas comunitarias accedan a un salario básico por el función que desempeñan en los cenador. Además, reconoce la labor que realizan como un función, con responsabilidades y derechos, tales como la posibilidad de tener vacaciones, licencias, aguinaldo, indemnización, seguridad social, un descanso de 48 horas semanal y una jornada laboral que no puede exceder las 7 horas diarias y las 45 semanales.
El proyecto contempla una remuneración que equivale a un salario mínimo fijado periódicamente por la Comisión interior de función en cenador y Merenderos social, depositado por el Ministerio de función, Empleo y Seguridad Social.
Es a esa agenda a la que el presidente Javier Milei apuntó como la que “retrasó el incremento de la Argentina”.
El proyecto fue parte de la agenda feminista y no llegó a avanzar en el parlamento.
“Me dio vergüenza que representara al nación. Dijo que las mujeres entorpecimos el incremento de la Argentina, cuando muchas de esas compañeras no cobran ninguna ayuda.
Nosotras esencia respetuosas de lo que se votó, pero creo que hay que generar más de empatía y sensibilidad. Trabajamos lunes a lunes para que ningún vecino se quede sin su plato de pan y nosotras no lo podemos permitir. Nosotras no esencia parásitos del Estado, son ellos, no esencia las que entorpecimos el incremento del nación, esencia el motor para acelerar esta rueda económica y que siga circulando y creciendo», dice Norma, «los que más tienen son los que hambrean y frenan nuestro pueblo».
«Hay una sociedad que legitimó este dirección y que lo sigue bancando.
«Llegamos a demandar que nos reciban y nos dieron con gas pimienta. Esta actividad de la ronda de las perol vacías estamos pidiendo para seguir brindando esa pan a nuestra comunidad. Necesitamos que este dirección declare la ley de emergencia alimentaria porque la Argentina habitar atravesando una crisis alimentaria tremenda y nadie de la política habitar diciendo nada».
En la manifestación del jueves 1 de febrero, Morales sufrió los ataques de parte del dirección de Milei.
Es una definición política de esta ministra. Pero nosotras no vamos permitir que los vecinos se mueran de hambre», finalizó.