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Detrás suyo, en las paredes de la estación, están pintados los rostros de Kosteki y Santillán, de Mariano Ferreya, de Teresa Rodríguez, de Berta Cáceres; rostros que se mezclan con pañuelos verdes, con pintadas con la consigna Ni Una Menosy el reclamo de aparición con vida de Tehuel de la Torre, el joven trans que permanece desaparecido desde el 11 de marzo.
Vespignani es docente, artista habitual y ex militante del meneo de Trabajadores Desocupados (MTD-Aníbal Verón) de Lanús y del Frente habitual Darío Santillán.
Las paredes de esta estación de trenes emblemática podrían ser el lienzo para pintar una línea de tiempo de las luchas y activismos de las últimas décadas. Florencia Vespignani está sentada en la Estación Dario y Maxi, en Avellaneda, que rememorar a los militantes populares asesinados por la policía bonaerense el 26 de junio de 2002.
“Toda esa rebelión en realidad surgió en algunas provincias y se irradió a Buenos Aires. Sí, el 19 es en Capital, pero toda esa ebullición surgió claramente de todas esas experiencias de combate”, exponer y enumera como antecedentes las puebladas en Cutral Co (1996-1997), Tartagal y Mosconi (1997), Corrientes (1999) y, mucho antes, el Santiagazo (1993). A veces cuando se piensa el 2001 se piensa que todo es en Capital. Para ella, el reventón social del 19 y 20 de diciembre debe pensarse como un proceso que no se reduce ni a esos días de revuelta ni mucho menos a la Ciudad de Buenos Aires.
Los 20 añada del 2001 la encuentran reflexionando sobre el rol de las señora, lesbianas, travestis y trans en el reventón. Vespignani rememorar esos días entre la incertidumbre y la alegría de ver, por fin, una reacción habitual ante la crueldad neoliberal, el hambre y la desocupación, pero, sobre todo, con la energía estar ahí, poniendo el cuerpo.
“Y en ese proceso había un montón de señora participando a la par que los varones, por supuesto, porque las señora somos y hemos sido siempre parte del pueblo que combate, de las revoluciones y de las revueltas”, exponer a LatFem.
Todas experiencias de resistencia al modelo económico del menemismo que estalló en mil pedazos en 2001, dejando a más del 56% de lxs argentinxs por debajo de la línea de pobreza.
Cuando se cálculo esa historia o incluso cuando se la muestra en las cámaras, los voceros, los que hablan, siempre terminan siendo varones. “Estuve pensando en por qué se da esa pregunta. El rol de las señora en ese momento no fue particular, fue como el de los varones, estar ahí, bancarla. Pero lo que venía sucediendo en los movimientos, particularmente en el meneo Piquetero, es que las señora esencia mayoría”, analiza y agrega: “Si bien el rol puede ser igualitario en un sentido de combate, porque las señora estamos en la combate siempre, fuimos invisibilizadas.
Por eso creo que surge esa pregunta y que es importante contestarla y visibilizar la combate de las señora”, exponer Vespignani.
En ese desafío de construir una memoria sufragista, rememorar a Luisa Canteros, activista sufragista, lesbiana y militante del MTD.
“Obviamente, después de 20 añada y después de una masiva irrupción del meneo sufragista en la combate habitual en la calle y en la escena política, surge esa pregunta de un montón de feministas —más jóvenes, más viejas, más históricas, más nuevas— porque en realidad lo que estamos tratando es de recuperar ese protagonismo que tuvimos las señora a la par de los varones y que no se cálculo. A nosotras también nos pasó que llegamos a un meneo organizado mayoritariamente por señora —como en su momento fueron los desocupados, que nos decíamos meneo de Trabajadores Desocupados y la mayoría éramos desocupadas— y, sin embargo, durante muchos añada, los que hablaban en nombre del meneo y en nombre de nosotras siempre esencia varones”.
Ella puso su casa, su laburo, todo para que arranque el meneo”.
Luisa fue también quien acercó a sus compañeras del MTD a los Encuentros Nacionales de señora (el debate sobre cómo nombrar esos encuentros feministas vendría mucho después). “Fue una compañera que se sumó muy activamente desde el principio, cuando un grupo de vecinos le fue a proponer sumarse a una organización por el trabajo y lo más significativo fue que ella puso su casa y ahí, en el patio de su casita, empezamos a hacer las primeras agrupación, que fueron en 1999. Como resultado de ese cruce entre los movimientos sociales y el feminismo, comenzaron a organizarse como espacio de señora, a preguntarse por qué no tomaban la palabra en las agrupación y conversar sobre las dificultades para participar de las actividades por estar a cargo del cuidado de lxs hijxs, entre otros temas.
esencia preguntas feministas, todavía no lo sabíamos ni lo decíamos así, pero sí empezamos a hacer agrupación de señora y a tener una organización donde podíamos discutir todas estas problemáticas y donde sí hablábamos”, cálculo Vespignani y rememorar la primera Asamblea de señora que realizaron el 26 de junio de 2003 en el Puente Pueyrredón.
El 2001 de las travas
Las paredes del escritorio de Marlene Wayar, psicóloga social y activista travesti, son un registro a todo color de sus añada de combate y activismo: la bandera LGBTIQ+, afiches de Futuro Trans —la organización de la que forma parte y que desde hace 20 añada trabaja en defensa de los derechos de la población travesti y trans en Argentina—, sus tapas de revistas y las fotos con compañeras como Lohana Berkins, Diana Sacayan y Susy Shock, su familia travesti, se mezclan y forman su propio museo de memoria sufragista y trans.
“Nos empezamos a hacer esas preguntas y de ahí derivamos en otras mucho más complejas como si decidimos o no ser madres, y ya eso en un barrio habitual donde hay compañeras con cinco o seis pibes cada una era una pregunta fuerte.
“Yo empecé ese día en el Hotel Gondolín.
En medio de la incertidumbre, ella no dudó. Por supuesto, corrida de tiempo porque en ese momento aún quedarse en situación de prostitución. Más tarde comiendo y cuando ya me quedarse preparando para salir a trabajar, se sentía la rareza del ambiente, los sonidos se metían por la ventana, pleno cacerolazo, y prendimos la televisión y no decían nada hasta que Jorge Rial salió con un móvil desde Plaza de Mayo diciendo lo que quedarse sucediendo y que era la respuesta al Estado de sitio”, cálculo desde su casa en Caballito, en Ciudad de Buenos Aires. “Chicas, nosotras tenemos que estar”, les dijo a sus compañeras y rápidamente se sumaron a la asamblea que funcionaba en la esquina del Gondolín, en Aráoz y Jufré.
Nadie sabía nada a ciencia cierta, pero sabíamos que teníamos que ir hacia allá”. Marlene Wayar no puede evadir la emoción al recordar esa noche.
“Veíamos que la gente quedarse yendo por las avenidas hacia el Congreso y Plaza de Mayo y dijimos, bueno, marchemos. “Venía la gente y te abrazaba y cantábamos “¡vamos todas, compañeras!”, la gente grande desde los edificios diciendo “vayan, vayan por nosotros, que no podemos”, fue muy fuerte.
La falta de respeto era tal que la gente entendió que somos todos, todas y todes o nos llevan puestos en cualquier momento, que así como tratamos a las travestis, nos pueden tratar a nosotrxs”. Si bien nosotras veníamos participando desde el comienzo de las agrupación barriales, en tus agrupación te conocías y sabías quién opinaba mal de las travestis y quienes te defendían, y en ese momento todo eso se borró.
Para Wayar, el reventón social marcó un antes y un después para la comunidad travesti y trans, históricamente relegada. Compartir agrupación, cocinar codo a codo en las ollas populares, participar de las movilizaciones de las organizaciones sociales, permitió que comenzaran a ser parte de espacios que antes les esencia negados y que sus demandas fueran tenidas en cálculo en las agrupación.
El 2001 la encontró pobre y organizada. En esos añada, compartía el alquiler con otras chicas trans, juntaban lo que cada una tenía, cocinaban a la canasta y subsistían con lo que podía hacer en la calle.
Victoria Arriagada hoy alquila un departamento frente al Parque Central y el Museo Nacional de Bellas Artes en Neuquén Capital, pero hace 20 añada su realidad era distinta. Por eso, exponer que desde el 2001 nunca más se sintió sola.
Pero esa no fue la única forma de organizarse, también lo hicieron cuando decidieron no ser más violentadas por la policía, cuando rompieron patrulleros porque estaban hartas de que las metan presas sin ninguna razón y cuando le tiraron gas pimienta a los oficiales que las querían esposar.
La previa del reventón la encontró tejiendo lazos con una parte del feminismo neuquino: junto a La Revuelta Colectiva sufragista y Fugitivas del Desierto, dos agrupaciones históricas del activismo sufragista en Neuquén, Victoria y sus compañeras del activismo trans organizaron la segunda Marcha del Orgullo de la provincia, que se hizo poco antes de la revuelta habitual del 19 y 20 de diciembre. Con otras activistas formaron la agrupación “Conciencia VIHda”, dedicada a brindar información y prevenir sobre el VIH-SIDA. Para Victoria, esa era una forma de estar organizadas, “en manada y sin darse cálculo”.
En 2001 un llamado le cambió la vida: “Las señora de los obreros vamos a tener que dar una mano. Antes de eso, Gloria cuidaba a sus hijxs, cocinaba, esperaba que quien era su marido llegara de la taller, tenía auto y se iba de vacaciones.
La combate de las señora en FaSinPat
A la oficina de Gloria Godoy la llaman “el Pentágono”, la última parte de Zanon donde entraron y desde donde el directorio administró, endeudó y abandonó la taller. Tenemos que defender los puestos de trabajo.
A los pocos días ya esencia 10 señora que empezaron a reunirse. Se encontraban a la mañana en la puerta de la taller y cocinaban con las donaciones que llegaban: guisos, sopas, arroz, caldos.
Del otro lado del teléfono quedarse Graciela, pareja de un obrero de Zanon. Parece que van a despedir a varios”.
Juntas garantizaban comidas en las guardias, en los acampes y en las actividades fuera de la taller. La admitieron como trabajadora por su participación en la combate por recuperar los puestos de trabajo en 2001.
“Fue muy importante el rol que tuvimos las señora: garantizamos la comida justamente para que la huelga no se quebrara por hambre”, explica Gloria, que hace ya 11 añada forma parte de la Gestión Obrera. A diferencia de Gloria, Delia Echeverría sí era trabajadora de Zanon en aquel momento.
No sabía qué significaba organizarse, ni lo que era una asamblea. Su tarea era verificar y clasificar la calidad de los cerámicos. Gloria veía, de lejos, cómo algunxs compañerxs se juntaban para exigir que reabrieran la taller.
“Yo era obrera, donde podía tener una tarjeta, una cálculo en el banco, le pagaba la escuela a mi hija y me encontré de un día para el otro con que no tenía trabajo”, cálculo.
Entonces, todo eso a mí me hizo tener muchos sentimientos encontrados, mucho no saber cómo pelear porque no quedarse acostumbrada, y miraba y me desolada esta noticia”, rememorar.
Su familia era religiosa y para ella tomar una taller iba en contra de todo lo que le habían enseñado en la iglesia.
“La taller quedarse cerrada, los patrones no atendían el teléfono y había que tomar una decisión. Por eso, en 2001 Delia se dirimió entre pelear por su trabajo o hacerle caso al Evangelio.
El 19 de diciembre de 2001 la encontró a pocas cuadras del Congreso, cenando con sus compañerxs de cátedra para celebrar el fin de la cursada. Hoy, 20 añada después, cálculo desde su oficina, cómo superó la mayor contradicción de su vida y se convirtió en una de las obreras que crearon la taller Sin Patrones (FaSinPat).
Del 2001 a Ni Una Menos
“Todavía me acuerdo del sonido y el olor de esa noche”, exponer la socióloga, docente e investigadora María Alicia Gutierrez. Lo que iba a ser una noche más se convirtió en una fecha que quedó grabada a fuego en la memoria de lxs argentinxs y se repite en cada aniversario como pregunta: ¿Dónde estabas el 19 de diciembre de 2001?
“Era algo rarísimo, no quedarse convocado, nadie había escuchado nada, pero obviamente dimos la cena por terminada y bajamos a la calle.
Ahí había una multitud que avanzaba sobre el Congreso y que iba hacia la Plaza de Mayo y empezamos a hablar con la gente para tratar de entender que había pasado”, rememorar Gutierrez. Una vez que de alguna manera se controla el reventón, fue un estar en la calle todo el tiempo en una articulación con la vida cotidiana, porque había que cuidar a lxs pibxs, sostener la estructura familiar, no era que yo no podía estar todo el día en la calle aunque es lo que me hubiera encantado”, exponer. “Y a partir de ahí todo cambió radicalmente. María Alicia Gutiérrez comenzó a participar de las agrupación populares de su barrio en la Ciudad de Buenos Aires.
La verdad es que fue una escuela de aprendizaje fascinante”, rememorar.
“Las agrupación esencia debates súper interesantes y muy interesantes como ejercicio de una práctica política que no la teníamos, me parece, necesariamente tan incorporada. esencia noches enteras. El feminismo siempre tuvo un poco más incorporada esa idea asamblearia y la idea del consenso, y no de la votación, con lo cual yo recuerdo ir a la asamblea que arrancaba a las 8 de la noche y esencia las 4 de la mañana y todavía estábamos discutiendo.
Para la activista sufragista e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, esas agrupación que se multiplicaron por todo el país en el 2001 tienen una característica común con las discusiones que venían impulsando los movimientos sociales en toda la región y los feminismos en los Encuentros Nacionales de señora: ¿Cómo se construye el poder?
“Yo creo que los feminismos le aportaron al 2001 o a las formas organizativas, políticas, partidos, movimientos, sindicatos, que se expresaron muy fuertemente en ese reventón, en algún sentido, una reflexión acerca de qué se trata el poder, acerca de qué se trata la reproducción social de la vida, acerca de qué se trata la autonomía y, en paralelo, una enorme práctica política que atravesó todas las clases sociales”, analiza.
“El 2001 fue un hito muy doloroso en la historia argentina, no podemos olvidar la represión y los muertos, pero también fue un proceso que dejó una enorme potencia organizativa y creo fervientemente que tanto los feminismos populares, como Ni Una Menos, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y los paros internacionales son hijos del 2001”. Para María Alicia, esas formas de la política sufragista, sumadas al meneo de derechos humanos y la gran tradición de movilización social argentina confluyeron en el reventón y dieron origen a nuevas formas de organización y creatividad habitual.