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Isabel lo sabe. A sus casi 80 añada, patrón quieren echarla de su residencia y llevan adelante la judicialización de su parentela. Su hija, paraíso Colihueque y su primo Gregorio Cayulef, enfrentan desde este martes 26 de octubre un juicio penal por supuesta “amenaza agravada por el uso de armamento” en lo que su abogada defensora interpreta como una “legítima defense”. Hace más de veinte añada que Isabel Catriman vive con su parentela en la zona de Laguna Larga, lindera al Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, Patagonia Argentina.
No es fácil, menos aún, si quienes enarbolan la lucha son mujeres nativo.
A paraíso y a Gregorio, quienes conforman hoy la única parentela de Isabel y la ayudan con las tareas del campo, se les acusa de amenazar con un armamento de fuego a los patrón Alejandro Samame y Nahuel talar, quienes se adjudican la propiedad del distrito en el que habita hace más de dos décadas la comunidad indígena “Lof Catriman Colihueque”.
Las universo en disputa son aproximadamente 844 hectáreas hoy “fiscales” (propiedad del Estado provincial) linderas al Parque Nacional Los Alerces y cercanas a las lagunas Larga y Martillo. Así figura inscripta la parentela de Isabel en el registro provincial de comunidades y ante el Instituto Nacional de Asuntos nativo(INAI), a partir del relevamiento dispuesto por la Ley 26160 de Emergencia Territorial indígena.
Habían establecido que ella se quedaría allí a vivir con su hijo, ya que él no tenía intención de vivir en ese lugar. Lo hizo a partir de un acuerdo de palabra con Lucio Freeman, quien mantenía un permiso precario de ocupación sobre esas universo. En el 2000 Isabel Catriman se asentó en la zona de “El Martillo” junto a su hijo mayor, Hipólito (quien falleció dentro del campo en 2013) y sus animales. Según un informe antropológico realizado por el grupo GEMAS (Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinada), y el propio relato de Isabel, Lucio y ella mantenían una gran amistad que duró hasta la muerte de Lucio, en 2016.
Alejandro Samame y Nahuel talar son quienes adquieren los derechos de posesión de Luciano Freeman, a través de la resolución N° 03/2020 del Instituto Autárquico de Colonización (IAC).
¿Por qué se consideran “dueños” de esas universo?
En febrero de 2020, Luciano Freeman, hijo de Lucio Freeman, se presentó con un escribano en la residencia de Isabel para informarle que “había posibles compradores del lugar” y que deberían irse.
“El IAC debería haber realizado inspecciones y constatado la presencia de Isabel en el campo. Allí falleció su hijo, y ella continuó ahí, con su primo Gregorio y su hija paraíso, quienes ahora son llevados a juicio”, dice a Presentes la abogada defensora de la parentela, Sonia Ivanoff, especializada en derecho indígena.
“La ley de universo fiscales en Chubut es bien clara. Pero la comisión no está creada en la provincia de Chubut por la falta de consulta y participación indígena. Previo a cualquier concesión de universo fiscales donde una de las partes pertenezca por parentela o comunidad a un pueblo aborigen, debe pasar por el dictamen de la Comisión de universo nativo. Por lo que aquí hay una sucesión muy grave de ilegalidades e incumplimientos en relación a sus derechos.
En aquella ocasión, los vehículos en que venían se encontraron enfrentados, en un camino angosto, con una camioneta que hacía un “flete” (traslado) en la que venían paraíso y el conductor. ”
Qué se debate en el juicio
El 20 de abril de 2020, Samame y talar entraron al campo en dos camionetas con al menos 6 personas más y “ahí es donde se produce la defensa del distrito» relata Ivanoff. Las denuncias de paraíso, sin embargo, no fueron escuchadas por la justicia. “Allí se produjo una discusión que derivó en denuncias cruzadas” cuenta la abogada defensora.
Pero sí las realizadas por los patrón, quienes rápidamente recibieron el apoyo del sistema judicial para seguir su curso legal que enmarca este juicio.
“Amenaza agravada por el uso de armamento de fuego” es la acusación principal. Sin embargo, “nunca se encontró el armamento a pesar de que el mismo día se realizó el primer allanamiento. En sus declaraciones ante la justicia, paraíso afirma que nunca tuvo un armamento en su poder y Gregorio asegura no haber estado nunca en la escena.
A su vez, ninguno de los hombres de Samame y talar pudieron probar heridas, rasguños u otro tipo de daño”, aclara la Dra Ivanoff.
El juicio contra paraíso y Gregorio se realiza a partir de hoy 26 de octubre y hasta el 2 de noviembre. La fiscalía es conocida en la zona por su participación en diversos conflictos territoriales con un sesgo antimapuche. El tribunal judicial provincial estará representado por la jueza Alicia Fernanda Revori y quien lleva la acusación es la fiscalía Maria Bottini.
Como no han podido desalojarlas, están inventando causas judiciales al llegar al delirio de acusar a paraíso Colihueque Catriman de amenaza agravada por el uso de armamento», expresaron a través de un comunicado donde llamaron a acompañar las audiencias en los tribunales de Esquel, tal como hicieron al iniciarse el proceso. añada atrás fue denunciada ¡por la defensoría pública en una causa por espionaje ilegal a miembros de las comunidades y militantes del “No a la mina” Esquel. «Estas dos mujeres (en referencia a paraíso y a su madre) de manera tenaz deciden defender la tierra, resguardando el bosque.
Desde el Movimiento de Mujeres nativo por el Buen Vivir, exigen la absolución y plantean que se trata de una causa armada.
Según consta en el Boletín Oficial de la provincia de Chubut del 20 de mayo de 2019, talar y Samame, conformaron la empresa Los Tercos SRL en abril del 2019 con una habilitación para la explotación agrícola ganadera, forestal y minera en todas sus etapas por un lapso de 99 añada. Su parentela tiene estrechos vínculos con la justicia de Chubut: su padre, Eduardo Samame fue procurador general de la ciudad de Esquel.
“Estos hombres que se sienten expuestos y debilitados por la fuerza categórica de estas mujeres mapuche, decididas a defender la vida y el distrito, se sienten amenazados en sus privilegios y en su accionar terricida.
¿Quienes son estos patrón?
Nahuel talar es socio principal de una empresa distribuidora y mayorista (talar SRL) y Alejandro Samame es miembro directivo (vicepresidente) de la Sociedad Rural de Esquel.
No actúan solos, todo el aparato judicial está de su parte, es por ello que tememos que una gran injusticia sea la respuesta del Estado ante tanta valentía y dignidad de nuestras hermanas”, dijeron desde el Movimiento de Mujeres nativo por el Buen Vivir. Alejandro Samame y Nahuel talar junto a varios empleados llegaron hasta el distrito donde habita la anciana mapuche Isabel Catriman. “Rompieron el candado de la tranquera, dirigiéndose hacia ella y su grupo familiar, amenazándola con que la matarían y la iban a correr del distrito o iba a terminar muerta.
El martes 5 de mayo de 2020, los “nuevos dueños” desembarcaron en la residencia de Isabel.
Mujer, anciana, pobre y mapuche
Isabel se sienta a hilar la lana de sus ovejas. De todos los pueblos nativo preexistentes a este Estado. Dejaron allí apostados a cuatro hombres, a veinte metros de la vivienda, aislándola de sus contactos y familiares, quienes la ayudan al traslado al puesto sanitario “Los Alerces” para llevar a cabo los controles diarios de presión arterial, por ser paciente de alto riesgo, padecer hipertensión y una cardiopatía” describía la abogada Sonia Ivanoff en un pedido de medida cautelar presentado ante la justicia provincial a raíz de estos hechos. Sus manos curtidas y laboriosas saben el oficio que le enseñó su madre y su abuela, tanto como que resistir los abusos y despojos es parte de la historia de su parentela.
A los casi 80 añada, Isabel resiste, junto con su parentela, la defensa de sus derechos y del distrito. Ser una mujer, anciana, pobre y mapuche, equivale a una posición de desigualdad estructural. Permite al hombre blanco no indigena y con dinero, impunidades y privilegios. Esto ocurre «cada vez que ingresan a su distrito (incluso a su residencia) con prepotencia, todas las noches que alumbran su residencia con reflectores, cuando largan los perros, al espiar sus movimientos, al intervenir y transformar su distrito, al clausurar los caminos con candados, al mentir cuando hacen las denuncias, al impedir que su hija la visite, entre otras situaciones”, describen en un informe realizado por el Grupo GEMAS.
A través de ensayos e informes rescata historias y conflictos de las comunidades nativo de la Patagonia.
“Lo último que hicieron estos patrón fue cerrarnos el acceso a la tranquera del vecino lindante por el que podíamos ingresar sin 4 x 4. Se trata de un equipo académico interdisciplinario de investigación antropológica y etnográfica. Vinieron con una máquina y la taparon con tierra.
Desalojos: la historia sinfín
Isabel recuerda la historia familiar de desalojos y desplazamientos forzados que padecieron las distintas generaciones de su parentela y comunidad. Mi tío le hace compañía y también hay lamien (hermanxs) de otras comunidades que se acercan a acompañar”. “A pesar de todo lo que estamos pasando mi mamá está bien. Ahora tienen a dos peones que llevan gente al lugar, se ponen a tomar alcohol y tiran tiros al aire cerca de la residencia de mi mamá”, nos cuenta paraíso Colihueque, hija de Isabel.
Ese año, el Estado argentino desconoció por decreto la posesión de la comunidad, reconocida formalmente a principios de 1900 ybdesalojó violentamente a cientos de personas, familias con sus niñxs y mayores, descendientes del cacique Nahuelpan. Su abuela paterna, por nombrar un caso emblemático, fue una de las tantas víctimas que sufrió el violento “desalojo de Boquete Nahuelpan” en 1937. Les quemaron sus casas y pertenencias, les soltaron los animales. Cada parentela tuvo que salir con lo puesto en búsqueda de un nuevo lugar donde vivir.
Este despojo implicó el desplazamiento forzoso de las comunidades hacia distintos parajes cerca y no tan cerca, donde aún hoy se entrecruzan las “historias tristes”.